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El talento de Mr. Clickbait

 

 

Todos hemos admirado en algún momento de nuestra vida el talento de los magos.  Esas personas que, de repente, sacan un conejo de un sombrero o una interminable secuencia de pañuelos atados uno a otro de la manga de su camisa.  De pequeños estábamos seguros de que era efecto de la magia, y al crecer, una parte de nosotros quiere encontrar el truco mientras la otra parte nos dice que simplemente disfrutemos del espectáculo.  Cuando navegamos en Internet, constantemente nos topamos con otros “magos”, quizás no tan talentosos, pero que al final consiguen realizar su truco.  Me refiero al clickbait.

Antes de descubrir el truco, quiero hablarles de las audiencias.  La audiencia es el número de personas que tienen contacto con un medio.  Así, con audiencia nos podemos referir a la cantidad de gente que ha visto un canal de televisión o un programa específico, a los lectores de una revista o un periódico, a los oyentes de un programa de radio o incluso a la gente que pasa por delante de una marquesina de autobuses todos los días.  Y por supuesto, los medios digitales también tienen audiencia.

La forma de medir las audiencias de los medios siempre ha causado controversia.  En el caso de los medios escritos, prensa y revistas, parece que es lo más fácil de medir, ya que sólo habría que remitirse al número de ejemplares vendidos.  Pero no es así, ya que muchos de esos ejemplares se compran para colocarse en sitios públicos, como las peluquerías o los consultorios médicos, por lo que un mismo ejemplar puede ser leído por más de una persona.  No queda más remedio que recurrir a la memoria de la gente mediante encuestas, lo que muchas veces ocasiona datos que no son del todo exactos.  Esto pasa también con el medio exterior, que, aunque hagamos siempre el mismo recorrido de nuestra casa a nuestro centro de trabajo, podemos variarlo alguna vez por cualquier motivo, lo que hace que veamos otros soportes publicitarios y que luego no lo recordemos.

Respecto a los medios audiovisuales, la medición se vuelve un poco más compleja.  En el caso de la radio, la única forma de conocer las audiencias de cada programa o estación de radio es a través de encuestas.  Pero para la televisión hay un método diferente: los audímetros.  Los audímetros son aparatos que se conectan a la televisión y que registran, por un lado, los datos sociodemográficos de la persona que está viendo la televisión en ese momento, y por otro, toda la actividad que se realiza en cada sesión.  Incluso nos permite tener los datos de varios espectadores a la vez.  El problema es que no se pueden colocar audímetros en todas las casas, por lo que estos datos se tienen que sacar de una pequeña muestra y extrapolarlos al resto de la población.

Pero cuando hablamos de internet, la medición de audiencias se supone mucho más exacta, ya que la tecnología nos permite medir exactamente cuánta gente visita una web, cuánto tiempo navega en ella, cuántas páginas de esa web consulta, qué acciones realiza y cuántas veces vuelve a visitarla.

¿Por qué es tan importante la medición de las audiencias de los medios? Este dato, junto con otras valoraciones, nos va a ayudar a decidir dónde poner la publicidad de los anunciantes, con el fin de conseguir llegar a la mayor cantidad de gente posible.  También nos será útil para poder realizar comparativas y valoraciones económicas, y así saber si el precio de la publicidad en dichos medios está dentro de los precios de mercado.

Y aquí es donde comienza el truco de Mr. Clickbait: primero, veremos un titular muy llamativo, que llame bastante nuestra atención.  Puede rozar incluso lo inverosímil.  Una vez hacemos clic, iremos a una noticia donde descubriremos que el titular no se correspondía con casi nada del resto de la nota, o que no amplía nada de lo que habían prometido en el titular.  Saldremos de la web decepcionados del truco que acabamos de presenciar, porque esperábamos otra cosa.  Pero no es el usuario quien tiene que sorprenderse con la magia realizada.  Esos clics harán que la audiencia de dicho medio se incremente, y, por tanto, que reciba más publicidad y más ingresos económicos.

Así es como, a pesar de que el truco se descubre con un clic, la realidad es que la magia surge en otro lado del escenario.  Y nosotros, la audiencia, que esperábamos ser los espectadores, nos convertimos en el conejo que sale del sombrero de copa.

 

¿Cómo combatir "fake news"?

 

    Todos pensamos que a nosotros no nos pasa, que eso es un problema de los demás.  Que nunca caeremos en un bulo.  Que somos muy inteligentes, tenemos muchos recursos y estamos muy bien informados porque nuestras fuentes son las mejores.  Pero si hacemos un análisis sincero, seguro que alguna vez hemos caído en tomar como verdadera alguna información sesgada, manipulada, errónea, incorrecta o inventada.  Nadie tiene un escudo protector contra las “fake news”, ni la receta infalible para no caer en ellas.  Desde este texto, simplemente podemos proporcionar algunos consejos para intentar evitar caer en estas técnicas de desinformación:

 ·         ¿La web donde lo estás leyendo es reconocida?: es innegable que la credibilidad de los medios de comunicación cada vez decae más, pero si crees que un medio de comunicación “convencional”, que vive de la reputación que pueda tener entre su audiencia, es capaz de mentirte, ¿porqué no dudas de lo que estás leyendo en una web cuya dirección no es conocida? En la actualidad es muy fácil crear un sitio web donde volcar ideas o deseos como si fueran una noticia.  Antes de creer todo lo que ponen investiga si la fuente es fiable.

·         ¿Tengo que creer todo lo que dice una web con renombre?: desafortunadamente, no.  Aunque es verdad que un medio reconocido no debería tener interés en poner en juego su reputación, también hay que recordar que estos medios, además de informar, tienen que resultar rentables.  Y esto a veces implica que tengan que recurrir a técnicas no muy honestas, como titulares sensacionalistas para conseguir más visitas, noticias tendenciosas, notas sin firma de autor, repercusión de noticias recogidas en otros medios y muchas otras.

·         ¿Seguro que no es una broma?: aunque a veces la realidad supera a la ficción, es importante tener en cuenta que hay algunos sites que se dedican a crear noticias satíricas.  No serías el primero en pensar que una noticia del Mundo Today o de El Deforma es realidad.  Si lo que estás leyendo te suena a broma, tal vez lo sea.

·         ¿Están interpretando bien los datos?: hace poco leí un titular de una noticia que decía que “uno de cada diez detenidos es de origen extranjero”.  Eso significa que el 90%, es decir, una amplia mayoría, no es de origen extranjero.  Sin embargo, el titular hace foco en el 10%, lo cual es tendencioso, ya que, si no te detienes a pensarlo, parece que es un porcentaje muy alto, y, por tanto, es necesario destacarlo.

·         ¿Se citan las fuentes de donde están sacando la información?: por lo general un periodista no desvela sus fuentes, está claro, pero cuando se hacen afirmaciones sobre “un prestigioso centro”, “el entorno”, “fuentes cercanas”, al menos pon esa información en cuarentena.  Y si la noticia que estás leyendo incluye muchos “se cree” o “es probable”, duda de que la información sea real.

·         ¿Es demasiado bueno para ser verdad?: vamos a poner un ejemplo absurdo para que se entienda este punto: imaginemos que no me gustan los gatos.  Y hay una noticia que dice que los gatos son sucios, poco sociables, y que incluso se ha descubierto que atacan a sus dueños por las noches.  Es exactamente lo que me gustaría leer en una noticia para reforzar mi desagrado hacia esos animales.  Si encaja perfectamente en lo que te gustaría leer, duda si es verdad.

·         ¿Has preguntado a los expertos?: es imposible que sepamos todo.  Ni Leonardo da Vinci fue capaz de almacenar todos los conocimientos de su época, y eso que era una mente brillante.  No pasa nada por reconocer que no sabemos de algún tema y que es mejor recurrir a las opiniones de expertos.  Gracias a internet, podemos tener acceso a la mayoría de los institutos oficiales, donde encontrarás mucha información sobre cualquier tema.  Y si no la encuentras, siempre puedes escribir a estas instituciones, que estarán encantadas de responder.

·         ¿Creo lo que veo?: nuestras experiencias personales suelen marcar nuestra forma de pensar, pero en el caso de fake news, a veces hay que reconocer que un entorno reducido y sesgado no nos va a dar resultados reales y creíbles.  Así, si lees el resultado de una encuesta entre “los lectores de este diario”, no estarás viendo un resultado representativo, simplemente estarás descubriendo lo que opina un pequeño sector de la población que lee ese diario y que ha decidido contestar la encuesta.  Y lo mismo para encuestas realizadas por internet: su resultado será siempre la opinión de la gente que ha querido participar y que ha tenido acceso a esa encuesta, pero la mayoría de las veces no será representativa de una opinión generalizada.  Y mucho menos lo que “le pasó a mi vecino/amigo/cuñado”.

    Evidentemente no son las únicas formas de identificar fake news, hay muchas más, pero espero que estos consejos sean útiles para no caer en estos bulos tan fácilmente, o al menos hacernos dudar sobre la procedencia de la información que vemos en internet.

La clave del éxito